Todos los pedidos de tu restaurante en un solo sistema
Más rapidez. Menos errores. Más pedidos.
Sin comisión por venta y sin que su equipo dé un paso de más.
Gratis mientras lo prueba. ¿Prefiere hablarlo antes? Escríbanos.

Así funciona

Cliente
Escanea el QR en la mesa y elige desde su móvil.

Pedido
El pedido se envía al instante a la cocina y al sistema.

Cocina
La cocina recibe el pedido al momento. Sin errores.

Servicio
El equipo ve el estado del pedido y sirve más rápido.

Pago
El cliente paga online desde su móvil. Seguro y cómodo.
Todo lo que necesitas en un solo lugar

Pedidos con QR
Sin esperas, sin llamadas al camarero.

Gestión unificada
Salón, barra y cocina en un solo sistema.

Pedidos a cocina
Al instante. Menos errores y menos tiempos de espera.

Pago online
Directo desde el móvil del cliente.

Control de ventas
Pedidos, ingresos y estadísticas en tiempo real.

Gestión de menú
Actualiza precios, platos y disponibilidad fácilmente.
Instala QuickOrder
en 5 mesas y pruébalo
en tu restaurante.
Sin compromiso. 100% funcional.
- Fácil de usar
- Soporte en español
- Sin grandes inversiones
QuickOrder — La solución digital para restaurantes.
- 0 %
- de comisión por venta
- 7
- idiomas para el cliente
- 14
- alérgenos, uno a uno
- 0
- aplicaciones que instalar
En hora punta usted ya está perdiendo consumiciones
La barra se llena, el camarero no llega a todas las mesas y una parte de sus clientes deja de pedir la segunda ronda. No se quejan y no se van: simplemente no vuelven a levantar la mano.
Esa consumición no aparece en ningún informe. Nadie la ha anulado — nadie la ha pedido.
El mismo equipo atiende más mesas
Hoy cada pedido son dos viajes: uno a tomar nota y otro a servir. Con QuickOrder queda uno.
No se trata de tener menos camareros. Se trata de que los que tiene lleguen a todas las mesas en el momento en que sus clientes quieren pedir.

Su facturación es suya
| Agregador | QuickOrder | |
|---|---|---|
| Se lleva de cada pedido | 20–30 % | 0 % |
| De quién es el cliente | Del agregador | Suyo |
| Su marca | Un logotipo en una lista | Su propio dominio |
| Qué paga | Un porcentaje sin techo | Una cuota por mesa |
Los agregadores de reparto se quedan entre el 20 % y el 30 % de cada pedido. Aquí se paga una cuota por punto de pedido —por mesa, por hamaca— y nada más.
En temporada baja retira la terraza, desactiva esos puntos y deja de pagar por ellos.
Menos pérdidas en cada servicio
No paga por lo que no ha preparado
El importe queda retenido y se cobra cuando la barra acepta el pedido. Si se ha terminado el producto, usted lo rechaza y el cliente recupera su dinero sin llamar a nadie y sin dejarle una reseña de una estrella.
Ningún pedido se queda sin ver
Si no llega a ninguna pantalla —se cayó el wifi, la tablet estaba apagada— aparece en rojo y suena distinto. Un pedido perdido no es un fallo técnico: es un cliente que ha esperado media hora y se ha ido.
El pedido llega tal como lo pidió el cliente
Sin «no le he oído bien», sin letra ilegible y sin la mesa equivocada. Cada plato devuelto es producto tirado y un cliente que no repite.
Sus clientes extranjeros piden sin preguntar
La carta se abre en el idioma del cliente: español, catalán, inglés, alemán, francés, ruso y ucraniano. Con fotos, precios y alérgenos.
Un cliente que entiende la carta pide el postre. Uno que no la entiende pide lo de siempre y se va antes.
Su personal, mientras tanto, ve la comanda en el idioma del local.
Los alérgenos, en regla y por escrito
El Reglamento (UE) 1169/2011 le obliga a informar sobre catorce alérgenos. Una carta impresa no sigue el ritmo de la cocina: cambia el proveedor del pan y la carta ya no dice la verdad.
Aquí cada alérgeno tiene tres estados: «contiene», «comprobado: no contiene» y «sin indicar». El silencio nunca se presenta como un «no».
Cada cambio queda registrado con fecha y autor. Si algún día hay una reclamación, usted no depende de la memoria de nadie: tiene la prueba.

Cambiar la carta cuesta un minuto, no una imprenta
Sube el precio del pescado — lo cambia usted mismo y en la mesa siguiente ya aparece el nuevo. Se acaba un plato — un toque desde la barra y deja de ofrecerse.
Sin reimprimir nada, sin tachar a bolígrafo y sin explicar al cliente que la carta está desactualizada.
Para empezar no hace falta comprar nada
Una tablet o un móvil cualquiera para la barra. Los códigos QR los imprime usted desde el panel, con su logotipo y el número de mesa en grande.
La carta se sube desde un archivo: no hay que teclear plato por plato. Si solo la tiene en papel, nos la envía y se la pasamos nosotros.
En qué punto estamos
QuickOrder está en desarrollo. No vamos a enseñarle logotipos de clientes que no tenemos ni cifras de crecimiento que no hemos medido.
Todo lo que ve en las capturas de esta página funciona hoy. La integración con TPV y la impresión automática de comandas todavía no: cuando estén, lo diremos aquí.
Preguntas que nos hacen siempre
- ¿El cliente tiene que instalar una aplicación?
- No. Escanea el código con la cámara y la carta se abre en el navegador.
- ¿Y si se cae el wifi?
- La carta que el cliente ya ha abierto sigue viéndose. Para enviar el pedido hace falta red, y se le dice con claridad en lugar de fingir que ha salido.
- ¿Se integra con mi TPV?
- Todavía no. Preferimos decirlo antes que prometerlo.
- ¿Quién responde de la información de alérgenos?
- El local. Nosotros mostramos lo que usted publica y dejamos registrado quién lo cambió y cuándo.
- ¿Tengo que cambiar mi forma de trabajar?
- No. El camarero sigue llevando los platos; solo deja de ir a tomar nota.
Hablemos
Cuéntenos cuántas mesas tiene y cómo trabaja su terraza. Le decimos si esto le sirve — y si no le sirve, también.
Estamos preparando el canal de contacto. Vuelva en unos días.
