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Alérgenos

El Reglamento (UE) 1169/2011 obliga a informar sobre catorce alérgenos y a que esa información esté disponible antes de pedir, gratis y sin registro.

Una carta impresa no sigue el ritmo de la cocina: cambia el proveedor del pan y la carta ya miente.

Tres estados, no una casilla

Una casilla solo distingue «contiene» de «no contiene». Falta el caso más frecuente y más peligroso: nadie lo ha comprobado todavía.

  • Contiene — el local lo confirma.
  • Comprobado: no contiene — alguien lo ha verificado y ha firmado esa respuesta.
  • Sin indicar — todavía no hay respuesta, y así se le dice al cliente.

Lo que nunca ocurre: que el silencio se presente como «no contiene».

Avisar, no esconder

Cuando un cliente marca su alergia, los platos sin datos no desaparecen de la carta: se marcan.

Esconderlos crearía en un celíaco la falsa certeza de que todo lo que queda en pantalla es seguro. Un plato marcado le hace preguntar al camarero; un plato ausente, no.

Publicar exige respuestas

Una carta con platos sin responder no se publica. No es una advertencia que se pueda cerrar: el botón no funciona hasta que estén respondidos.

Los nombres de los catorce alérgenos están traducidos a mano y revisados; no pasan por un traductor automático en ningún idioma, ni con ninguna configuración.

Su prueba en caso de reclamación

Cada cambio queda registrado: qué se cambió, cuándo y quién lo hizo. Las versiones anteriores no se borran.

La responsabilidad sobre la veracidad es del local — eso está en el contrato y se le recuerda en el momento de publicar. Lo que hace la plataforma es dejar constancia de lo que usted publicó y cuándo.

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