Pantalla de cocina: qué debe mostrar y cuándo avisar de un retraso
Pedidos ·
Qué debe mostrar cada pedido en la pantalla de cocina, cuándo conviene ordenarlos en columnas, qué tiempo hay que contar y cómo fijar los avisos de retraso para que lleguen antes de que el cliente levante la mano.
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Una pantalla de cocina tiene que contestar tres preguntas sin que nadie la toque: qué hay que hacer, en qué orden y qué se está retrasando. Si para saber cualquiera de las tres hay que leer, desplazar o preguntar, la pantalla no ha sustituido a la comanda de papel; solo la ha puesto en otro sitio.
Esta guía repasa qué debe mostrar cada pedido, cuándo conviene ordenarlos en columnas, qué tiempo hay que contar y, sobre todo, cuándo y cómo avisar de un retraso para que el aviso llegue antes de que el cliente levante la mano. Donde hablamos de cómo lo resolvemos nosotros, lo decimos; lo demás sirve para cualquier sistema.
¿Qué es una pantalla de cocina y qué sustituye?
Es el sitio donde la cocina o la barra ven los pedidos que tienen que preparar, en lugar de recibirlos en un papel. Sustituye al ticket que se clava en el riel y, con él, a sus tres problemas: se pierde, no dice cuánto lleva esperando y no avisa a nadie cuando el plato está listo.
Lo que no sustituye es el criterio del jefe de cocina. La pantalla ordena y mide; quién saca qué primero cuando entran ocho mesas a la vez sigue decidiéndolo una persona. Una buena pantalla le da a esa persona los datos para decidir, no decide por ella.
Comanda digital vs comanda en papel: qué cambia de verdad en la cocina
¿Qué tiene que mostrar cada pedido?
Lo justo para hacerlo sin preguntar a nadie, en letra que se lea a dos metros. Todo lo que sobra le quita sitio a lo que importa.
| Qué | Por qué |
|---|---|
| Mesa, hamaca o código de recogida, en grande | Es por lo que se busca el plato al sacarlo |
| Los platos de este puesto, con cantidades | La barra no necesita ver la paella; la cocina no necesita ver las cañas |
| Las opciones elegidas | «Leche de avena» o «sin cebolla» cambian lo que se prepara |
| El comentario del cliente | «Para compartir» o «el niño primero» son instrucciones de cocina |
| Los alérgenos que contiene el plato | Quien emplata tiene que saberlo sin consultar otra pantalla |
| Cuánto lleva en su estado y desde cuándo se pidió | Es lo único que el papel nunca dijo |
En nuestras pantallas el comentario del cliente aparece traducido al idioma de trabajo del local: el cliente escribe en alemán, la cocina lo lee en español. Los alérgenos se muestran con su nombre completo, no con iconos que cada uno interpreta a su manera.
¿Qué no debería mostrar?
Los precios. A quien cocina no le sirven para nada y ocupan la columna de la derecha, que es justo donde la vista busca las cantidades. Tampoco los platos de otros puestos, ni datos del cliente que no afecten al plato.
La regla práctica es preguntarse, por cada dato, si cambia lo que hace la persona que mira la pantalla. Si no lo cambia, sobra. El estado del pago es la excepción para la sala, que sí lo necesita para cobrar, pero no para la cocina.
¿Lista de pedidos o columnas por estado?
Depende del tamaño de la pantalla. En una pantalla grande, las columnas por estado se leen de un vistazo: lo nuevo a la izquierda, lo que se está haciendo en medio y lo que espera a salir a la derecha. En un móvil, tres columnas son tres tiras ilegibles, y la lista ordenada funciona mejor.
En nuestro monitor web la cocina y la barra ven columnas cuando la pantalla mide al menos 1024 puntos de ancho, que es una tableta grande en horizontal o cualquier pantalla de ordenador. Por debajo de ese ancho, en una tableta pequeña o en un móvil, se queda la lista. No es una preferencia estética: es la anchura a partir de la cual una tarjeta de pedido sigue cabiendo en una columna con letra legible.
¿Qué significa cada columna?
Cada columna es un estado del trabajo, no un tipo de plato. Un pedido pasa por las tres de izquierda a derecha y desaparece cuando sale de la cocina.
| Columna | Qué hay en ella | Qué hace la cocina | Botón |
|---|---|---|---|
| Nuevos | Pedidos que nadie ha aceptado aún | Decide si puede hacerlos | Aceptar |
| En preparación | Aceptados, se están haciendo | Cocinar | Listo |
| Listos para entregar | Hechos, esperando a salir | Avisar a sala, que no se enfríen | Entregado |
Los pedidos que requieren atención, por ejemplo uno que no ha podido llegar a ningún canal, van siempre los primeros de su columna. El resto se ordena por antigüedad.
Conviene saber. No hay columna de «Entregados». Lo que ya salió no ayuda a nadie en la cocina y ocupa la pantalla; si alguien quiere comprobar qué se sirvió, eso se consulta aparte, no en la pantalla de trabajo.
¿Un toque por plato o por pedido?
Por pedido. Una cocina con las manos ocupadas no va a tocar cinco veces la pantalla por cinco platos de la misma mesa. En nuestro sistema la tarjeta es el pedido de esa mesa para ese puesto, y un toque mueve todos sus platos al siguiente estado; la tarjeta cambia de columna sola, sin arrastrar nada.
Entre «aceptado» y «listo» no hay un paso intermedio que pulsar. El estado «preparando» existe para quien quiera marcarlo, pero en la vista por columnas aceptado y preparando son la misma columna, y pedir un toque más para pasar de uno a otro sería un toque sin utilidad.
A veces los platos de un mismo pedido van a ritmos distintos. Si una parte ya está lista y otra no, la tarjeta se queda en la columna del plato más atrasado, porque ahí sigue habiendo trabajo, y cada plato muestra su propio estado. El botón principal mueve lo que está en esa columna; lo que ya va por delante tiene su botón aparte.
¿Qué tiempo hay que contar?
Dos, y en la tarjeta se ven los dos. El primero es cuánto lleva el pedido en la columna en la que está; el segundo, cuánto hace que el cliente lo pidió.
| Tiempo | Responde a | Se cuenta desde |
|---|---|---|
| En la columna actual | ¿Esto se está retrasando aquí? | La aceptación, en «En preparación»; el momento en que quedó listo, en «Listos» |
| Desde el pedido | ¿Cuánto lleva esperando el cliente en total? | El momento en que el cliente pidió |
Cada uno sirve para una cosa. El tiempo en la columna dice dónde está el atasco: un pedido con dos minutos en preparación y veinte desde que se pidió estuvo dieciocho minutos sin que nadie lo aceptara, y eso no se arregla cocinando más rápido. El tiempo desde el pedido es el que siente el cliente, y es el que hay que tener presente al decidir qué sale primero.
Hay dos detalles que parecen menores y no lo son. En preparación el tiempo cuenta desde que se aceptó, no desde que alguien marcó «preparando»; si no, bastaría con no marcar nada para que el reloj no corriera. Y si los platos de una tarjeta entraron en la columna en momentos distintos, cuenta el más antiguo: la urgencia la marca lo que lleva más tiempo esperando.
Conviene saber. En nuestro sistema los minutos se calculan con el reloj del servidor, no con el de la tableta. Una tableta con la hora mal puesta daría avisos de retraso a pedidos recién aceptados, y ese tipo de fallo se descubre tarde y desconcierta a todos.
¿Cuándo hay que avisar de un retraso?
Cuando el tiempo supera lo que es normal en su cocina, no en una cocina cualquiera. Por eso los avisos se configuran en minutos y los fija el local. En nuestro sistema hay tres, con estos valores de partida:
| Aviso | Columna | Por defecto | Qué se ve |
|---|---|---|---|
| Atención | En preparación | 5 minutos | Borde ancho y la palabra «Atención» junto al tiempo |
| Retraso | En preparación | 10 minutos | Borde ancho y la palabra «Retraso» |
| Retraso | Listos para entregar | 3 minutos | Borde ancho y la palabra «Retraso»: se enfría o se derrite |
El tercer aviso es el que más se olvida y el que más se agradece. Un plato listo que espera tres minutos en el pase se está enfriando, y el helado se está derritiendo. No es un problema de cocina sino de sala, y por eso la tarjeta se marca también en el monitor de la sala: es la que hay que llevar primero.
Los pedidos nuevos no se marcan por tiempo. Tienen su propio límite: si nadie los acepta en unos minutos, el sistema los cancela solo y libera el dinero bloqueado en la tarjeta del cliente. Poner un segundo reloj encima de ese sería discutir con él.
¿Cómo se eligen los minutos de cada aviso?
Midiendo, no adivinando. Los valores de partida sirven para una barra o una cocina de raciones; una paella o un asado necesitan otros. La forma razonable de fijarlos es mirar una semana de servicio real.
- Trabaje una semana con los valores de partida y no los toque.
- Observe en qué momento suelen estar listos la mayoría de los pedidos de un servicio normal. Ese es su aviso de «Atención».
- Observe a partir de qué minuto un pedido ya es un problema: el cliente pregunta, la sala viene al pase. Ese es su «Retraso».
- Para los platos listos, pregúntese cuánto aguanta lo más delicado que sirve. Ahí va el tercer aviso.
- Ajuste y vuelva a mirar otra semana. Si la pantalla está siempre en rojo, los avisos no sirven: suba el umbral o revise el atasco.
El retraso tiene que llegar después de la atención. Nuestro panel no deja guardar un «Retraso» igual o anterior a la «Atención», porque entonces el primer aviso que vería la cocina sería ya el grave.
Ojo. Una pantalla que avisa todo el rato acaba sin que nadie la mire. Si un servicio normal llena la pantalla de avisos, el umbral está mal puesto o hay un cuello de botella real que no se arregla con colores.
¿Por qué el aviso no puede ser solo un color?
Porque en una cocina el color es el canal menos fiable. Hay vapor, reflejos, luz de neón, gente que no distingue bien el rojo del verde y pantallas vistas de lado desde la otra punta del pase. Un borde que solo cambia de color se pierde en todos esos casos.
Por eso en nuestras tarjetas el aviso es un borde mucho más grueso, visible desde lejos, y una palabra junto al tiempo: «Atención» o «Retraso». El color acompaña, pero el aviso se entiende igual en una pantalla en blanco y negro. Es la misma regla que seguimos con los alérgenos: la información importante nunca va solo en un color.
¿Cómo se lee la pantalla en pleno servicio?
De derecha a izquierda. Parece al revés, pero lo que está más cerca de llegar al cliente es lo que más se estropea si espera: un plato listo que se queda en el pase pierde en tres minutos lo que la cocina tardó diez en conseguir.
- Primero «Listos para entregar»: que salga todo lo marcado y, después, lo más antiguo. Es trabajo de sala, pero si nadie lo mira la cocina se queda sin sitio en el pase.
- Después «Nuevos»: aceptar o rechazar cuanto antes. Un pedido sin aceptar no se cocina, el cliente no sabe nada y, pasados unos minutos, se cancela solo.
- Por último «En preparación»: primero lo marcado como retraso y, entre lo demás, lo que lleva más tiempo desde el pedido, no desde la aceptación.
- Si todo está marcado a la vez, no es que la cocina vaya lenta en todo: hay un cuello de botella concreto, casi siempre un fuego, el horno o una persona. Se ve mirando qué platos se repiten en las tarjetas en rojo.
Esta lectura tiene una ventaja que el papel nunca tuvo: la puede hacer cualquiera. El que entra de refuerzo a las dos, sin saber qué se ha pedido en la última hora, ve en diez segundos qué es lo urgente y por qué.
Cómo organizar los pedidos cuando el local está lleno
¿Qué pasa si un plato no se puede hacer?
Se rechaza ese plato, no el pedido entero, y con un motivo. El caso típico es que se acaba algo a media comida: la cocina rechaza la línea del plato agotado, el resto del pedido sigue su camino y el cliente ve en su móvil qué no se pudo hacer y por qué.
El rechazo sin motivo es un silencio para el cliente: ve que algo desaparece y no sabe si es un error. Con el motivo, el camarero llega a la mesa sabiendo qué decir. Y si el plato está agotado, lo correcto es marcarlo también como no disponible, para que nadie más lo pida en la siguiente media hora.
Se acabó un plato a las 14:30: el stop-list en la práctica
¿Una pantalla por puesto o una para todo?
Depende de cuántos puestos preparan cosas distintas. Si hay barra y cocina, cada una debería ver solo lo suyo: la barra no necesita la paella en su pantalla y la cocina no necesita las cañas. Si el local es pequeño y una sola persona lo lleva todo, una pantalla para todo es más sencilla.
| Configuración | Para quién | Qué ve |
|---|---|---|
| Una pantalla por puesto | Locales con barra y cocina, o con chiringuito aparte | Solo los platos de su puesto, en tres columnas |
| Todo a la vez | Locales pequeños, una persona en barra | Todos los pedidos en tres columnas y una cuarta: entregados pendientes de cobro |
| Camarero | Quien saca y cobra | Lista de pedidos, avisos de lo que está listo |
En la pantalla de «todo a la vez» la cuarta columna muestra lo que ya se sirvió y está pendiente de cobro en mesa, agrupado por mesa y, si varios clientes pidieron desde su móvil, por cliente. Es la misma persona la que cocina, saca y cobra, y tiene sentido que lo vea todo de un vistazo.
Cómo llegan los pedidos a cocina cuando hay más de un puesto
¿Qué gana la sala con la pantalla de cocina?
Saber cuándo hay algo que llevar sin acercarse al pase a preguntar. Cuando una parte de un pedido está lista, el camarero recibe el aviso de esa parte, no del pedido entero: las bebidas pueden salir mientras la comida se termina.
Y la sala también ve el tiempo. En el monitor de la sala, un plato listo que se está quedando frío aparece marcado igual que en la pantalla de cocina. Es la tarjeta que hay que llevar primero, y no hace falta que nadie lo grite.
Cómo evitar que un pedido se pierda entre sala y cocina
¿Qué hace falta para montarla?
Una pantalla con navegador y una conexión estable. No hace falta un equipo especial: una tableta grande o una pantalla de ordenador sirven, colocadas en horizontal. Lo que sí importa es dónde se pone.
- A la altura de los ojos de quien emplata, no encima de los fogones: el calor y la grasa acaban con cualquier pantalla.
- Lejos de reflejos directos de ventanas y focos.
- Con el sonido activado al volumen que se oiga con la campana en marcha. El nuestro tiene tres niveles y suena distinto un pedido nuevo que uno que requiere atención.
- Con la pantalla configurada para no apagarse sola. El nuestro lo pide al navegador y dice en pantalla si no lo consigue.
- Con la conexión a la vista: un indicador de si está conectado. Una pantalla desconectada que no lo dice es peor que no tener pantalla.
Para la cocina por la noche hay modo oscuro, y para el mediodía junto a una ventana, el claro; lo elige quien trabaja delante, con un botón.
Cómo saber que ha salido bien. Antes del primer servicio, haga un pedido de prueba desde un móvil y siga su recorrido en la pantalla: que suene, que se pueda aceptar, que cambie de columna y que llegue al camarero cuando esté listo. Cinco minutos ahora ahorran el primer viernes.
Lo que la pantalla no hace
No adivina cuánto falta. Muchas pantallas muestran un «quedan 2 minutos» que no se apoya en nada; preferimos enseñar cuánto lleva cada pedido, que es un dato, y dejar que la cocina saque sus conclusiones. Cuando haya datos suficientes de tiempos reales, se podrá estimar con fundamento; hasta entonces, sería decoración.
Tampoco prioriza sola ni deja arrastrar tarjetas. En una cocina con las manos mojadas, arrastrar es un gesto que falla, y las prioridades automáticas acaban discutiendo con el jefe de cocina. Y los avisos son los mismos para todo el local: si la coctelería y la cocina tienen tiempos muy distintos, de momento hay que elegir unos umbrales que sirvan a ambas.
Preguntas frecuentes
¿Qué es una pantalla de cocina o KDS?
Es una pantalla donde la cocina o la barra ven los pedidos que tienen que preparar, en lugar de recibirlos en un ticket de papel. Muestra qué hay que hacer, en qué estado está cada pedido y cuánto tiempo lleva.
¿Qué columnas debe tener una pantalla de cocina?
Tres funcionan bien: Nuevos (pedidos sin aceptar), En preparación (aceptados) y Listos para entregar (hechos, esperando a salir). Lo que ya se entregó desaparece de la pantalla de trabajo.
¿Cuándo debe avisar de un retraso una pantalla de cocina?
Cuando el tiempo supera lo que es normal en su cocina. Nuestros valores de partida son atención a los 5 minutos y retraso a los 10 en preparación, y retraso a los 3 minutos para un plato listo que espera; cada local los ajusta midiendo su servicio real.
¿Desde cuándo se cuenta el tiempo de preparación?
Desde que el pedido se acepta, no desde que alguien marca «preparando». Además se muestra el tiempo desde que el cliente pidió, que es el que siente el cliente.
¿Hace falta una pantalla especial para la cocina?
No. Sirve una tableta grande o una pantalla con navegador, en horizontal. Para ver las columnas hace falta un ancho de al menos 1024 puntos; en pantallas más pequeñas se muestra una lista.
¿Por qué el aviso de retraso no es solo un color rojo?
Porque en una cocina el color se pierde con el vapor, los reflejos o la distancia, y no todo el mundo distingue bien los colores. El aviso es un borde grueso y una palabra junto al tiempo, que se entienden también sin color.
¿Se puede rechazar solo un plato de un pedido?
Sí. Se rechaza la línea del plato que no se puede hacer, con un motivo, y el resto del pedido sigue. El cliente ve en su móvil qué no se pudo hacer y por qué.
Una pantalla de cocina buena se nota en lo que deja de pasar: nadie va al pase a preguntar si lo de la mesa cinco está, ningún plato se enfría esperando y el retraso se ve antes de que el cliente lo diga. Lo demás es elegir bien qué mostrar y tener el valor de no mostrar nada más.
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