QuickOrder
← Artículos

Pago mensual o comisión por pedido: cuál sale más barato

Precio ·

Depende de cuánto pase por el sistema, y el punto exacto donde se cruzan las dos formas se calcula en dos minutos con una división. Con ejemplos, las trampas del cálculo y qué preguntar para comparar dos ofertas de verdad.

Dejar una solicitud

Le llamamos y le resolvemos todas las dudas.

o escríbanos directamente

Telegram
Mesa de oficina de un pequeño negocio con una calculadora, un cuaderno con cuentas a mano y un vaso de café.
Las dos formas se comparan con una división. Lo difícil no es la cuenta: es saber qué número meter. Imagen generada.

La cuota fija sale más barata a partir de cierto volumen y la comisión sale más barata por debajo de él. El punto donde se cruzan se calcula con una división, en dos minutos, y con ese número delante la decisión deja de ser una cuestión de opinión.

Lo difícil no es la cuenta: es saber qué número meter en ella. La mayoría de los cálculos que hemos visto están mal por el mismo motivo, y no es el porcentaje: es que se aplica sobre la facturación entera del local en lugar de sobre lo que pasa por el sistema.

Aquí está la fórmula, los ejemplos, las cuatro trampas que la deforman y las preguntas que hay que hacer para que dos ofertas sean comparables. Nosotros cobramos por cuota, así que conviene que lo sepa antes de leer: los números de esta página son los de nuestra tarifa y los porcentajes de comisión son ejemplos, no tarifas de nadie.

Las formas de cobrar que existen

FormaDe qué dependeQué pasa un mes flojoQué pasa si crece
Cuota fija por localDe nadaSe paga igualNo sube
Cuota por punto de pedidoDel tamaño del localSe paga igualSube por tramos
Comisión por pedidoDe lo que vendaSe paga pocoSube sin límite
Mixta: cuota más comisiónDe las dos cosasSe paga la cuotaSube igual

Las dos primeras se comportan igual para esta comparación: son un número que no depende de sus ventas. La diferencia entre ellas es a quién le sale cara: una cuota plana castiga al local pequeño, y una cuota por punto lo protege, porque un bar de seis mesas y un club de playa de ciento cincuenta hamacas no pueden pagar lo mismo.

La cuarta es la que más cuesta comparar y conviene mirarla con lupa: hay ofertas donde la cuota parece pequeña porque el grueso está en la comisión, y al revés.

Los cuatro modelos de precio que existen, con una cuenta de un año

La división que lo decide

El punto de cruce es la facturación mensual a partir de la cual la comisión empieza a costar más que la cuota. Se calcula así:

Cuota mensual dividida entre el porcentaje de comisión, expresado en tanto por uno. Una cuota de 60 € frente a una comisión del 5 % da 60 ÷ 0,05 = 1 200 € al mes. Por debajo de esa cifra, la comisión sale más barata; por encima, la cuota.

Y ahora la parte que casi todo el mundo se salta: esos 1 200 € no son su facturación. Son lo que pasa por el sistema. Si su local factura 20 000 € al mes pero solo 3 000 € entran por el móvil, el número que hay que comparar con el punto de cruce es 3 000, no 20 000.

Cómo saber que ha salido bien. Ha hecho bien la cuenta si el número que compara es «lo que cobro a través del sistema», no «lo que factura el local». Confundir los dos es lo que hace que una comisión parezca ruinosa cuando no lo es, o barata cuando no lo es.

Los cruces, con números

Nuestra tarifa son 50 € al mes con diez puntos de pedido incluidos y 5 € por cada punto a partir del undécimo, sin comisión sobre la facturación. Una terraza de doce mesas son 60 € al mes. Con esa cifra, los cruces frente a comisiones de ejemplo quedan así:

Comisión de ejemploCuota de 50 €Cuota de 60 €Cuota de 155 €
3 %1 667 € al mes2 000 € al mes5 167 € al mes
5 %1 000 € al mes1 200 € al mes3 100 € al mes
7 %714 € al mes857 € al mes2 214 € al mes
10 %500 € al mes600 € al mes1 550 € al mes
Los porcentajes son ejemplos para hacer la cuenta, no tarifas de nadie. Las columnas son tres tamaños de nuestra tarifa: diez puntos, doce mesas y un chiringuito de treinta hamacas más la barra.

Léalo así: con una comisión del 5 %, una terraza de doce mesas que cobre menos de 1 200 € al mes por el móvil paga menos con comisión. En cuanto pase de ahí, la cuota sale mejor, y la diferencia crece cada mes que venda más.

Y esa última frase es la clave de todo el asunto: el punto de cruce no se cruza una vez. Se cruza y luego se sigue alejando, porque la comisión no tiene techo y la cuota sí.

La otra forma de mirarlo: cuánto cuesta cada pedido

A mucha gente le resulta más fácil comparar así, y sale el mismo resultado por otro camino. En lugar de convertir la comisión en euros al mes, se convierte la cuota en euros por pedido.

Se divide la cuota mensual entre el número de pedidos que espera recibir por el sistema en un mes. Una terraza de doce mesas con 60 € de cuota y trescientos pedidos al mes paga 0,20 € por pedido. Con seiscientos pedidos, 0,10 €.

Esa cifra se compara directamente con lo que costaría la comisión de un pedido medio. Si su pedido medio son 15 € y la comisión de ejemplo es del 5 %, son 0,75 € por pedido frente a sus 0,20 €.

Lo interesante de mirarlo así es que enseña una propiedad de la cuota que la división anterior esconde: cuantos más pedidos entran, menos cuesta cada uno. Con comisión, cada pedido cuesta exactamente lo mismo el primero que el diezmilésimo.

El mes flojo y el mes cerrado

Aquí la comisión tiene una ventaja real que conviene reconocer: un mes malo se paga poco, porque se paga sobre lo que se vendió. Para un negocio con estacionalidad fuerte, eso no es un detalle.

Es la razón por la que muchos locales pequeños prefieren comisión aunque a la larga paguen más: prefieren pagar más cuando les va bien que pagar algo cuando les va mal. Es una decisión legítima y tiene nombre: se está comprando tranquilidad, no se está ahorrando.

La forma de conseguir las dos cosas es mirar qué hace la cuota en los meses malos. En la nuestra, el mes en el que no hay ningún pedido pagado cuesta 0 €, y los puntos se cuentan por días: si abre la terraza el 15 de junio, junio no se cobra como un mes entero. Con eso, la parte incómoda de la cuota desaparece.

Para un chiringuito, esa es la pregunta que decide: qué se paga de noviembre a marzo. Pida la respuesta por escrito y en euros, no en una frase amable.

Un año entero, mes a mes

La comparación de un mes engaña, sobre todo en temporada. Este es un chiringuito con treinta hamacas y una barra, que en nuestra tarifa son 155 € al mes con todos los puntos activos, frente a una comisión de ejemplo del 5 %.

MesPor el sistemaComisión al 5 %Cuota por puntos
Enero a marzo (cerrado)0 €0 €0 €
Abril (media apertura)1 200 €60 €unos 78 €
Mayo3 000 €150 €155 €
Junio6 000 €300 €155 €
Julio11 000 €550 €155 €
Agosto14 000 €700 €155 €
Septiembre5 000 €250 €155 €
Octubre (media)1 500 €75 €unos 78 €
El 5 % es un porcentaje de ejemplo para hacer la cuenta, no la tarifa de nadie. La cuota son nuestros números: 50 € con diez puntos, 5 € por punto adicional, puntos contados por días y 0 € el mes sin pedidos pagados.

Sumando: unos 1 835 € con comisión frente a unos 931 € con cuota. Y fíjese en dónde está la diferencia: no en abril ni en octubre, donde las dos formas cuestan casi lo mismo, sino en los tres meses buenos, que es exactamente cuando duele pagar de más.

Ese es el patrón general de la temporada: la comisión es amable en los meses flojos, que ya eran baratos de todas formas, y cara en los meses que sostienen el año.

Qué comisiones existen en realidad y cuál es de quién

La comisión de la tarjeta no es de ninguno de los dos

Es el error de comparación más caro y el más fácil de evitar. Cuando un cliente paga con tarjeta hay una comisión del proveedor de pagos, igual que con el datáfono que ya tiene en la barra. Esa comisión existe en los dos modelos y no pertenece al programa que le enseña la carta.

Si aparece mezclada en una oferta, pida verla por separado. Una oferta que junta su cuota con la comisión bancaria parece cara o barata sin que se pueda saber cuál de las dos cosas está mirando.

Y hay una pregunta más que va con esta: adónde llega el dinero. Lo razonable es que llegue a una cuenta suya en el proveedor de pagos, y no a la cuenta de la plataforma para que se lo transfiera después. Lo segundo añade un intermediario entre usted y su facturación.

Cómo se monta un chiringuito de temporada, punto por punto

Por qué la comisión parece siempre más barata

Porque no se paga: se descuenta. Una cuota llega como un recibo, con su fecha y su importe, y se ve todos los meses. Una comisión se resta antes de que el dinero llegue, y lo que uno mira es lo que ha entrado.

A eso se suma que el número suena pequeño. Un 5 % no parece nada al lado de 155 €, y son magnitudes que no se pueden comparar de cabeza: una es un porcentaje y la otra un importe. La división de este artículo existe precisamente para poder ponerlas en la misma unidad.

Y hay un efecto más, de calendario: la comisión se nota poco al principio, cuando el sistema mueve poco, que es justo cuando se decide si seguir. Para cuando empieza a pesar, ya se ha montado la carta, se ha formado al equipo y cambiar cuesta.

Nada de esto la convierte en un mal modelo. Solo significa que hay que mirarla en euros al año y no en porcentaje al mes, y que la cifra que importa no es la de enero sino la de agosto.

Qué pasa cuando el sistema empieza a funcionar

Es el escenario que casi nadie calcula, porque al firmar uno piensa en el mes que viene y no en el verano siguiente.

Con comisión, cuanto mejor le va a usted, más paga, y sin techo. El proveedor cobra más por hacer exactamente lo mismo: el coste de atender un pedido de 60 € y uno de 6 € es el mismo para él. Esa es la objeción de fondo contra el modelo, y no es ideológica, es aritmética.

Con cuota por punto, lo que hace crecer el precio es el tamaño del local, no sus ventas. Si abre doce mesas más, paga doce puntos más; si esas mesas venden el doble, no paga más por ello.

La cara opuesta, y hay que decirla: con cuota, el mes que el sistema se use poco, usted paga igual. Por eso la pregunta del mes flojo es el complemento obligatorio de esta.

Donde la comisión duele más: el ticket alto

Un porcentaje no distingue entre un pedido de 6 € y uno de 60 €, pero el trabajo de atenderlos es el mismo para quien cobra la comisión. Por eso el modelo pesa muy distinto según qué venda usted.

Tipo de pedidoImporte típicoComisión al 5 %
Dos cañas en la terraza6 €0,30 €
Comida de dos en la playa45 €2,25 €
Pedido para llevar de familia60 €3,00 €
Mesa de ocho un sábado180 €9,00 €

Para un bar de cañas, una comisión es casi indolora y la cuota puede no compensar. Para un local con tickets altos —recogida familiar, mesas grandes, menús— la misma comisión se lleva en un solo pedido lo que la cuota cuesta en varios días.

De ahí una regla práctica que ahorra tiempo: si su ticket medio por el sistema va a ser alto, mire la cuota. Si va a ser de dos consumiciones, la comisión puede ser razonable, siempre que no lleve mínimo mensual escondido.

Y una advertencia sobre el para llevar: es donde el ticket sube más, porque se pide para varias personas de una vez. Es justo el sitio donde conviene hacer la cuenta antes de encenderlo.

Cuatro trampas que deforman la cuenta

Ninguna es necesariamente un engaño; todas cambian el resultado y ninguna aparece en la primera página de la oferta.

  • El mínimo mensual. «Comisión del X %, con un mínimo de Y € al mes» es una cuota disfrazada: por debajo de cierto volumen, usted paga cuota y la llaman comisión.
  • El coste de alta. Un pago único de puesta en marcha cambia la comparación del primer año entero, y hay que repartirlo entre los meses de permanencia.
  • El cobro por terminal o por dispositivo. Si la pantalla de cocina se cobra aparte, ese número va en la cuota.
  • La comisión sobre el total del pedido, propinas y envío incluidos. No es lo mismo que sobre el importe de la comida.

La primera es la más frecuente. Se detecta con una pregunta directa: si un mes no vendo nada por el sistema, ¿cuánto pago? Si la respuesta no es cero, hay una cuota escondida y hay que meterla en la división.

Y hay una quinta que no es del precio sino del contrato y pesa más que todas: la permanencia. Una oferta barata con dos años de permanencia es una apuesta sobre un negocio que cambia cada temporada.

El coste que no aparece en ninguna oferta

Las dos formas de cobrar tienen el mismo coste oculto y nadie lo factura: las horas. Montar la carta, escribir las descripciones, revisar los alérgenos con quien cocina, hacer las fotos, numerar los puntos e imprimir los soportes.

Es una tarde larga para una carta mediana, más otro rato para las traducciones, más diez minutos al día de mantenimiento durante todo el tiempo que dure la relación. Puesto en euros al precio de la hora de quien lo hace, suele ser mayor que la cuota del primer año.

Eso tiene dos consecuencias para esta comparación. La primera es que un proveedor que le monte la carta le está ahorrando algo que vale dinero, y conviene preguntarle qué cuesta y quién la mantiene el segundo mes.

La segunda es que ese trabajo es suyo y quiere poder llevárselo. Preguntar por la exportación no es desconfianza: es proteger la parte más cara de todo el proyecto, que no es el programa sino la carta.

Cómo comparar dos ofertas de verdad

  1. Estime cuánto va a pasar por el sistema al mes. No su facturación: la parte que se pedirá por el móvil. Si no tiene ni idea, empiece por suponer una cuarta parte de la terraza.
  2. Pase las dos ofertas a euros al mes con ese número. Una división cada una.
  3. Añada a cada una lo que se cobre aparte: alta, dispositivos, mínimos.
  4. Deje fuera de las dos la comisión de la tarjeta: es del proveedor de pagos y es igual en ambas.
  5. Repita la cuenta con el mes de agosto y con el mes de febrero. Son dos negocios distintos.
  6. Pregunte en las dos qué se paga el mes que el local está cerrado.
  7. Pregunte en las dos si hay permanencia y qué pasa al irse con la carta que ha montado.

El paso cinco es el que cambia más decisiones. Un local de temporada que compara solo con el mes de agosto elige casi siempre mal, porque agosto es el mes que menos se parece a su año.

Por qué nosotros cobramos por punto

Por dos razones y las dos son discutibles, así que las decimos enteras.

La primera es que el coste de atender un pedido no depende de su importe, así que cobrar un porcentaje significaría cobrar más por lo mismo. Cuanto mejor le fuera a usted, más pagaría, y no nos parece defendible.

La segunda es que el tamaño sí cambia lo que damos: una terraza de doce mesas y un club de playa de ciento cincuenta hamacas no usan la misma cantidad de nada. Por eso se paga por punto de pedido y no una cuota plana por local.

Lo que eso significa en euros: 50 € al mes con diez puntos incluidos, 5 € por cada punto a partir del undécimo, 0 € el mes sin ningún pedido pagado y 0 % sobre su facturación. Los puntos se cuentan por días, así que una terraza que abre a mitad de mes no cuenta como un mes entero.

Y la parte incómoda, que también es nuestra: si su local va a mover muy poco por el sistema —unos pocos cientos de euros al mes— y encuentra una comisión sin mínimo, esa comisión le va a salir más barata. La división de arriba se lo dirá mejor que nosotros.

Y si no quiere pagar nada: qué es gratis de verdad

Tres locales y qué le conviene a cada uno

Con todo lo anterior junto, tres casos concretos para ver cómo se aplica.

Un bar de cañas de barrio, con ocho mesas y ticket bajo, que espera mover unos pocos cientos de euros al mes por el sistema. Aquí una comisión sin mínimo mensual sale más barata que cualquier cuota, y hay que decirlo aunque no nos convenga. La cuenta es la división: por debajo del cruce, gana la comisión.

Un chiringuito de treinta hamacas abierto seis meses. Aquí gana la cuota, siempre que los meses cerrados no se paguen y los puntos se cuenten por días. Sin esas dos condiciones, la comparación cambia por completo y conviene volver a la tabla del año entero.

Una pizzería con recogida, ticket alto y bastante volumen por el móvil. Es el caso donde más se separan las dos formas: una comisión del cinco por ciento sobre pedidos de sesenta euros se lleva en una tarde de viernes lo que la cuota cuesta en una semana.

El patrón es siempre el mismo: ticket bajo y poco volumen favorecen la comisión; ticket alto, volumen o temporada larga favorecen la cuota. Y en todos los casos, lo que decide no es la forma sino el número que usted meta en la división.

Las seis preguntas

  • Si un mes no vendo nada por el sistema, ¿cuánto pago exactamente?
  • ¿Hay mínimo mensual, coste de alta o cobro por dispositivo?
  • ¿La comisión, si la hay, es sobre la comida o sobre el total con propina?
  • ¿Qué pago los meses que el local está cerrado?
  • ¿Hay permanencia? ¿De cuánto?
  • Si lo dejo, ¿en qué formato me llevo la carta que he montado?

La última no parece de precio y lo es. Las horas de montar la carta con sus traducciones y sus alérgenos son la parte más cara de todo esto, y quedarse sin ellas al cambiar de proveedor es un coste que solo se ve el día que ocurre.

Lo que pasa el segundo año

Casi todas las comparaciones se hacen mirando el primer año, y el primer año es el que menos se parece a los demás: hay alta, hay descuentos de entrada y hay poco volumen porque el sistema está arrancando.

Tres preguntas cubren el resto. La primera: si hay un precio de lanzamiento, cuánto dura y cuál es el precio después. La segunda: con qué frecuencia y con cuánto aviso puede subir la tarifa. La tercera: si al renovar se renueva también la permanencia.

La tercera es la que más ata sin que se note. Una permanencia que se renueva sola convierte una prueba de un año en una relación indefinida, y se descubre el día que se quiere cambiar.

Y la cuarta, que no es de precio y cuesta más que todas: en qué formato se lleva su carta si se va. Las horas de montarla con traducciones y alérgenos revisados son la inversión real de todo esto, y es lo único que no se puede volver a comprar.

Preguntas frecuentes

¿Cuál de los dos modelos es más barato?

Depende de cuánto pase por el sistema. Divida la cuota entre el porcentaje en tanto por uno y tendrá la cifra de cruce: por debajo gana la comisión, por encima gana la cuota.

¿La comisión se calcula sobre toda mi facturación?

No: sobre lo que pasa por el sistema. Es el error más frecuente al hacer la cuenta y cambia el resultado por completo.

¿La comisión de la tarjeta entra en la comparación?

No, porque es la misma en los dos casos: es del proveedor de pagos, igual que la de su datáfono. Sáquela de las dos ofertas antes de compararlas.

¿Qué pasa los meses que cierro?

Con comisión, poco o nada. Con cuota, depende del proveedor: en la nuestra, el mes sin pedidos pagados cuesta 0 € y los puntos se cuentan por días.

«Comisión del 5 % con un mínimo de 30 € al mes», ¿qué es eso?

Una cuota de 30 € con comisión por encima. Para comparar, métala en la división como cuota, porque por debajo de 600 € de ventas es exactamente lo que va a pagar.

¿Cuánto va a pasar por el sistema en mi local?

Nadie lo sabe de antemano, y quien le dé una cifra se la está inventando. Lo que se puede hacer es empezar por una zona, medir un mes y rehacer la cuenta con datos suyos.

En resumen

Divida la cuota entre el porcentaje y compare el resultado con lo que pasará por el sistema, no con lo que factura el local. Por debajo del cruce gana la comisión; por encima gana la cuota, y la diferencia crece cada mes que venda más.

Después haga las dos preguntas que deciden el resto: qué se paga el mes que no se vende nada, y qué se lleva usted si se va. Con esas tres cosas, dos ofertas que parecían incomparables se comparan en cinco minutos.

Dejar una solicitud

Le llamamos y le resolvemos todas las dudas.

o escríbanos directamente

Telegram

Nuestros números, con ejemplos